La antigua ciudad de Alcudia tiene una interesante historia. Los fenicios y los griegos fueron los primeros en colonizar la zona. Tiempo después, los romanos la ocuparon e hicieron de ella su capital en el siglo II a. C. Destruida por los vándalos en el siglo VI, fue reconstruida por los moros antes de ser liberada por el rey Jaime I de España a principios del siglo XIII. Como medida de precaución, los españoles fortificaron la ciudad; las macizas murallas de la ciudad datan de esta época. Hoy en día, los visitantes aún ingresan en las estrechas calles de la ciudad vieja a través de uno de los dos puentes resguardados por enormes torres. Cerca de la ciudad, en Polentia, se encuentra un anfiteatro romano en buen estado de conservación, así como el Orador de Santa Anna, una de las iglesias más antiguas de Mallorca. La mejor forma de apreciar en su totalidad esta faceta de Alcudia consiste en participar en la caminata guiada de dos horas que organiza la oficina de turismo local todos los miércoles y que comienza a mediodía.