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Es posible que el viaje a Alcudia desde el aeropuerto internacional Son Sant Joan sea uno de los recorridos más fáciles de realizar en la isla. La rápida autopista PM-27 le conducirá, por el norte, hasta la ciudad de Inca; de allí podrá tomar la carretera principal C-713, que le llevará directamente al corazón de Alcudia.
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Por lo general, el traslado dura hora y media. Sin embargo, al menos uno de los principales operadores turísticos deja huéspedes en el cercano balneario de Puerto Pollensa antes de continuar hacia Alcudia, lo cual añade otros 45 minutos al viaje.
Siempre hay un gran número de taxis disponibles en la sala de llegadas del aeropuerto, a fin de atender a la creciente afluencia de visitantes; no obstante, en ocasiones deberá estar preparado para hacer fila. Al menos en teoría, todos los taxis deberían cobrar una tarifa básica fija por el viaje a Alcudia, la cual está alrededor de los 75 euros. Sin embargo, es sabido que esta “tarifa fija” puede variar ligeramente dependiendo del número de maletas, de la hora del día o de la noche en la que se realice el recorrido y, naturalmente, del número de pasajeros transportados. Así mismo, las familias con niños pequeños deben tener en cuenta que estos taxis no suelen llevar sillas para niños, de manera que es posible que los peques deban viajar en las piernas de sus padres durante todo el trayecto. Si esto es motivo de preocupación, sería muy recomendable que reservara de antemano un taxi para que le espere a su llegada, dejando en claro, al hacer la reservación, que necesitará una silla para niños durante el viaje.
Existen autobuses de pasajeros que realizan recorridos regulares para transportar a los visitantes y a quienes se desplazan a sus lugares de trabajo; no obstante, estos vehículos pueden ir repletos hacia las 10 a.m. y después de las 7 p.m., especialmente en los “días de mercado”. De este modo, los conductores atiborrarán los autobuses con el máximo número posible de pasajeros. Si en el peor de los casos no encuentra taxis ni autobuses, prepárese para caminar; ésta no es, en absoluto, una mala opción si se tiene en cuenta las numerosas bellezas naturales que rodean a la ciudad.
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