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Puesto que Mallorca está ubicada en el mar Mediterráneo, es natural que en ella se siga una dieta mediterránea, tan elogiada hoy en día. Con gran sentido racional, los habitantes de la isla consumen los alimentos que ellos mismos producen, tales como frutas, hortalizas y ganado (cerdos, lechones, vacas y corderos).
Siendo Mallorca una isla relativamente pequeña, con menos de un millón de habitantes, sorprende que cuente con 1.200 restaurantes que ofrecen magníficas comidas de diversos tipos. No obstante, no hay que dejar de probar la cocina mallorquina, entre cuyos platos se cuentan el “tumbet” (guiso mallorquín de berenjenas, patatas y pimientos en aceite de oliva), el “frit” o “frit mallorqui” (fritura de asaduras con patatas, cebollas y tomates), el conejo encebollado, el lechón asado, el lomo de cordero, el salmonete frito, el escorpión de mar cocido o el besugo al estilo mallorquín. También se ofrecen embutidos, tales como la famosa “sobrasada” y los “botifarrones”. Aunque la paella no es un plato mallorquín, puede conseguirse en muchos establecimientos.
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Los postres no son lo más destacado de la cocina mallorquina. La mayoría de los postres y pasteles son de origen árabe o judío. El helado y el flan se cuentan entre los postres favoritos. Los mallorquines se precian de las ensaimadas, consideradas como un magnífico pastel mallorquín (se trata de pasteles esponjosos en forma de espiral, espolvoreados con azúcar y con una gran variedad rellenos que van desde mermelada de calabaza hasta salchichas). La oferta de quesos incluye el mahón de Menorca y el manchego, procedente del centro de España.
Los vinos mallorquines gozaron de gran popularidad en algunas épocas del siglo pasado, pero la filoxera destruyó muchos viñedos. En la actualidad, Mallorca realiza continuos esfuerzos para recuperar su reputación como productor de vinos tintos y blancos de reconocida calidad.
En todas partes es posible encontrar cerveza. El jerez -seco y servido bien frío- siempre es de buena calidad. El coñac, o brandy español, se envasa en una sorprendente variedad de botellas y suele agregarse al café en cualquier momento del día.
Otras deliciosas bebidas locales son el zumo de naranja, la orxata (leche de almendras), el café solo, el té e incluso la manzanilla, para quienes deseen disfrutarlas en sus momentos de ocio.
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