Llévese a casa el mayor número posible de gratas reminiscencias; conserve más recuerdos intangibles de su visita a Pollenca; atesore inolvidables imágenes mentales y tome, incluso, fotografías reales… ¿Cómo? Participando en las magníficas excursiones que se organizan en la región natural de Pollenca y sus poblaciones aledañas.
Tome una caminata por la rocosa cumbre del Puig de Santa Maria (Pico de Santa María), hasta llegar al monasterio y a un hotelillo situados a 330 metros de altitud.
Recorra el antiguo sendero de los peregrinos hacia el Monasterio de Lluc (está a 5 horas de la ciudad o a 4 del inicio del camino; el trayecto de regreso se realiza en autobús o en taxi), construido en un terreno plano rodeado de formaciones rocosas.
Participe en una caminata de entre 2 y 3 horas hasta la accidentada bahía de Cala Castell, escondida entre escarpadas estribaciones.
Nade en la apreciada y arenosa bahía de la Cala San Vicenç y disfrute de la vista de los acantilados del Cabo Formentor.
Siga el sinuoso camino que conduce a la atalaya y a los escarpados miradores marinos del Cabo Formentor (27 km).
Observe las garcetas, las garzas, los avetoros y las águilas pescadoras de las ciénagas de la reserva de Albufereta (10 km).